jueves, 15 de enero de 2009

CANTÁBRICO, primera toma.

Hacía ya tiempo que me apetecía navegar por aguas cántabras, y he aquí que un buen amigo, Angel, con el que ya navegué hace algo más de un año desde Sicilia y Córcega a Palma, me brindó la ocasión. Está con los preparativos de hacer su gran viaje, recorrer el mundo navegando. Me llamó para compartir la primera etapa, desde Bilbao a La Coruña, donde tiene intención de pasar una temporadita, ni corto ni perezoso me cojo un vuelo, y el día 12 de enero me planto en el aeropuerto de Bilbao. Por desgracia la meteorología no nos acompaña y no podemos soltar amarras rumbo al destino.
No obstante, los días que he estado con Angel, lo he pasado bien, le he ayudado un ratillo con algunas cosas que quedaban por hacer, he conocido a buenos amigos suyos y además el día 14 hicimos una buena navegada, Bilbao-Castro-Bilbao, mi primera toma con el Cantábrico, corta, pero muy a gusto, con viento, 20 y 27 nudos, con muy buena compañía y paisajes estupendos.

Volando hacia Bilbao


Ya estoy en puerto



Sacamos del agua al Bahia las Islas, el barco de Angel, un Hanse 411, hay que hacerle unos pequeños repasos y averiguar una entrada de agua que le tiene mosca al patrón.


Rufino, de guardia en la popa.



Antes de volver al amarre, nos damos un paseo nocturno por el puerto de Bilbao


Al día siguiente seguimos haciendo algunos trabajillos en el barco, pues está lloviendo y no apetece salir a navegar, de este modo adelantamos cosillas pendientes.

Ya el día 14 amanece sereno pero un frio que pela, nos abrigamos y soltamos amarras, nos vamos a navegar, ponemos rumbo a Castro

Vistas de la salida de puerto



Rufino en la proa, controlando los ires y venires de los cormoranes, las gaviotas y toda embarcación que se acerca


Navegando con buen viento, disfrutando





Entrando en Castro


Cuando amarramos la marea está baja, y el muelle nos queda arriba, las escalas de hierro, no nos dan mucha confiaza, están muy oxidadas, pero no tenemos mas remedio que subir por ellas


Nos damos un paseo y nos vamos a tomar un vermut en una taberna, luego regresamos al Bahia para comer, pero decidimos cambiar el muelle por una boya, la marea está entrando y con el viento racheado amarrados junto a la pared el barco va dando bandazos




Bajando hacia el Bahia las Islas


Después de comer unas lentejas estupendas que nos ha cocinado el patrón, algo picantes, todo hay que decirlo, vaya calores nos entraron!!!, volvemos a poner rumbo a Bilbao.

Voy disfrutando en la rueda, llevamos un rizo en la mayor pues hay zonas que entran rachas fuertes, y además intentamos escorar lo máximo, Angel está en el interior del barco controlando la dichosa entrada de agua, que sólo entra cuando vamos amurados a estribor



Entrando de nuevo en Bilbao


Un dia majo, fresquito y compartido en buena compañia.
Angel, Joaquin y Aitor, y como no Rufino, gracias!!!

Día 15, de regreso a Barcelona. Llegando a casa, el Port Olimpic
Muchas gracias Angel por estos días. Mis mejores deseos y buenos vientos para la aventura que estas preparando, ese gran viaje que llevas tiempo soñando, por fin lo vas a hacer realidad.
Por cierto, ya anoté en mi agenda lo de Canarias, jeje.
Un abrazo.

domingo, 14 de diciembre de 2008

RAQUEROS Y PAELLA

Pues resulta que este sábado pasado día 13 me fui de regata, un poco especial, especial y divertida. Una especie de cursillo-regata con embarcaciones tipo “Raquero”. Nunca había navegado en vela ligera, la verdad es que me daba un poco de “yuyu”, tener el agua tan cerca de la regala, pues como que no me acababa de convencer, pero en contra de todo pronóstico, reconozco que ha sido una experiencia estupendísima, lo he pasado muy bien y me he reído un montón.
Al principio iba un poco perdido, acostumbrado a navegar en barcos de crucero, ayudado por la electrónica, catavientos y demás enseres, y la reacción al timón algo más lenta, parecía en el raquero que me faltaba tiempo para todo. Pero en cuanto haces un par de bordos, aceptas el palmito de agua en el interior y que te vas mojando el trasero de vez en cuando, pues como te da buen rollo y empiezas a disfrutarlo.
Y la verdad es que lo hemos disfrutado!!!



Empezamos con unas clases teóricas, recordarnos algunas reglas de regata, preferncias, abordajes, banderitas, etc.

¿ alguna pregunta...? Siii, ¿cómo funciona un raquero?, Pero si es muy faaaaciiil....

¿ Otra pregunta...? Siii, ¿los raqueros vuelcan?, Nooooooo, que vaaaaaaa....
Nuestro barco preparado y la tripulación lista y a punto para zarpar...

Un poco de follón a la salida con el remolque, vaya lio...


Primera toma de contacto...
Ya estamos de regata...

Concentrado, intentando averiguar por donde entra el viento, para ceñir hacia la boya...

Más concentrado, intentando evitar abordajes. Imma controlando la escota de la mayor...

Rozando amuras. La verdad es que hubieron situaciones muy, pero que muy comprometidas, algún que otro abordaje, gritos y un montón de risas y buen rollo.

Nuestro raquero navegando a orejas de burro, como podeis ver, Jan hace de tangón humano...

La llegada reñida, la verdad es que nos fué bastante bien, de 4 mangas que hicimos, dos entramos en segundo lugar, la tercera fuimos terceros y la última se suspendió a la mitad del recorrido.

Y al final hubo vuelco, aquí la zodiac recojiendo a los náufragos...

Meritxell, intentando mantener el barco a flote, mientras lo remolcan a puerto después del vuelco.


La tripulación de nuestro raquero, contentos y satisfechos.
De izquierda a derecha: Jan, Imma, un servidor y Raul


Después de recojer el material y velas, al restaurant, a esperar la recompensa...

Y aquí la recompensa, una paella que estaba de "rechupete".
La verdad es que ha sido un sábado estupendo, lleno de buenas emociones, buenas vibraciones y buen compañerismo, todo un divertimento, que a buen seguro repetiremos en lo posible.


Muchas gracias a los que habeis hecho posible que esto sucediera:
.....................Toni ...................Miquel................Alex


Cuanto más comparto la navegación, más ganas tengo de navegar, mañana domingo vuelvo a Premià, otra regata, un poco más seria, de cruceros, pero esa, esa es otra historia.

jueves, 11 de diciembre de 2008

LA HABITACION

Recuerdo que era una habitación ni muy pequeña ni muy grande, de medida, la justa. En una de sus cuatro paredes disponía de una ventana, en la pared orientada al Noroeste. No recuerdo que hubiera puerta, ni de entrada ni salida, con lo cual, nunca he llegado a explicarme cómo pude acceder en su interior, si no fuera quizás a través de la ventana, aunque ésta, extrañamente siempre recuerdo haberla visto cerrada.
Por esta ventana, hacia las 18 horas, accedía siempre, fuera la época del año que fuera un rayo de sol, atravesando el habitáculo sin impedimento alguno, pues no existía ni mueble ni enser que dificultara su trayectoria, la trayectoria era oblicua hasta llegar justo a la medianera de la pared del Noreste, dibujando una línea de luz y calor suficientemente agradable como para esperarla pacientemente durante el resto del día.
Apoyaba mi espalda en ese pedazo de pared, de yeso, desnuda y blanca, bañada por ese rayo de sol crepuscular. A mi derecha quedaba situada la ventana, a la izquierda mas pared, sola y algo grisácea por el descuido de años, frente a mi, se cerraba el cuadrilátero, justo donde yo esperaba siempre que hubiera una puerta, en su lugar, colgaba a media altura un crucifijo, un poco torcido, ligeramente ladeado hacia la izquierda, de madera y unos 30 centímetros de largo aproximadamente. Siempre me he preguntado cómo es posible que un hombre diera su vida por Amor, por amor al prójimo, que diera su vida a cambio de la felicidad de los demás, y que en su momento, en el momento de los hechos, hubiera tan poca gente que apostara por él.
No me considero una persona religiosa, pero reconozco que siempre me ha fascinado la historia de Jesucristo, incluso la de algunos santos y santas o mártires, capaces de entregar lo más preciado por el bienestar de los demás, darlo todo y sufrir en las propias carnes el dolor de la tortura, sentir la soledad del rechazo y el castigo del poder de algunos, por el mero hecho ser solidario con el necesitado, por ayudar al desvalido, por desear la paz y el amor entre los seres humanos.

A veces necesito creer que la esperanza no a muerto, y que mi hijo, algún día podrá disfrutar de un mejor entendimiento entre los pueblos, entre las personas y que el rumbo que marque en la carta de su vida le llevará a descubrir nuevos y mejores valores, y que no será necesario que sufra ni muera nadie para llegar a ello.

Ya es tarde, ahora por la ventana ya no asoma el rayo de luz, solo se aprecia el cielo crepuscular, el astro rey se esconde detrás de ese horizonte que siempre perseguimos, cuando despierte abriré la ventana, ahora tan solo intento conciliar el sueño.

domingo, 2 de noviembre de 2008

LA CAJA

Haciendo un poco de limpieza estos días en mi estudio, tropecé con una caja que me llamó la atención, al abrirla, resultó que ésta guardaba un preciado tesoro de mi juventud, fotografías y diapositivas de mi época montañera.
Recuerdo que empecé haciendo espeleología, metido por cuevas y avencs (simas) y siempre pringado de barro. Al tiempo, poco, me di cuenta que estar siempre bajo tierra y encerrado en la oscuridad no era lo mio, aunque reconozco haber visto maravillas escondidas en la tierra.
Necesitaba el espacio, el sol y la luz, sentir el aire en la cara, alargar la vista y regalarle paisajes. Afortunadamente y hasta el dia de hoy, nunca he padecido de vértigo, con lo cual, mi alma, mi mente y mi cuerpo agradecieron que al final dedicara más de 15 años a la montaña y concretamente a la escalada.
En aquella época, y hablo ya de varios años atrás, no disponíamos de vehículo propio, con lo que la mayoría, por no decir todos, íbamos en transporte público, el tren. Lo más cerca de Barcelona era Montserrat, ahí fui durante varios años, hasta que volví de la mili (tranquilos que no hablaré de ello), con la ayuda de un amigo que me prestó quince mil pesetas de la época, pude dar la entrada para un coche, un Dyanne 6, para gente encantadora, decía el anuncio, jeje, no haré comentarios. A partir de entonces ya pudimos movernos con mayor libertad, sobre todo prescindiendo de horarios, por otras zonas de montaña.
Y como quiera que estoy a punto de celebrar mi 51 aniversario, he decidido hacerme un regalo, RECUERDOS de MONTAÑA. No voy a entrar en el tópico de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, ni mucho menos!!!, cada momento de de la vida tiene su historia y hay que saber valorar en su justa medida las sensaciones que obtuvimos de ella.
Y como una imagen vale más que mil palabras, aquí dejo alguna muestra de ello y haciendo clic en las fotos, las vereis a mayor tamaño.
Advertir a los que ya me conocen, que el pelo de la cabeza y la barba en la cara, eran auténticos.